✍🏽 Germán Malaver [@german_malaver]

📸 Dora Barrera [@doramar1010]

📍 Crepes & Waffles (Centro Comercial Metrópolis)

Cada mañana, cuando bebo mi primer sorbo de café, me pregunto ¿por qué su sabor me produce una sensación de regocijo?, siendo un cómplice en esta aventura llamada vida. En ocasiones, me concede la evocación de conectarme con mi abuelita materna por un instante, pero para mí es eterna, una relación amena, donde ella me canta ‘tirín tín’ (canción de su invención), me sienta en sus piernas y me sonríe como muestra de que todo estará bien, y le creo, porque ella se convirtió en la columna de la familia donde éramos todos por ella y ella lo era todo.

El café también se ha convertido en la táctica perfecta para mi catarsis, para callar mi boca y dejar hablar mi alma, en ocasiones dolorosa pero satisfactoria, porque todas las espinas que había tenido en mi pasado han evolucionado y ahora se han convertido en rosas.

Sentarme en un sillón y disfrutar una taza de café, en compañía de un buen Blues, Rock, Folk, Bolero, Country e incluso de un Jazz, se ha convertido en mi velada predilecta, recitando mis poemas favoritos o simplemente ver la lluvia caer, es algo sublime que jamás podré explicar.

En ocasiones me pregunto la razón, por qué me flechó ese sabor, de amarescente al comienzo y a medida que pasa por mi garganta se convierte en un deleite para mi paladar, es una tenue sensación que deseo experimentar constantemente sin dejar de meditar. Y aunque, ese sabor al empezar mi día es esplendoroso, lo que deseo mañana es que me despierten tus hermosos ojos cafés y conjuguemos todos los verbos y los escribamos en un papel, y por qué no, inventar unos cuantos más, como acto de revolución, porque tú eres la tejeDORA de mi amor, porque tú eres el café que le hace falta a mis días y me desvelas con el pasar de mi vida.

¡Ven!, te invito a que pases conmigo por la eternidad y que hagamos de rimas, corazón.

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