✍🏼 Redacción History Latinoamérica
📷 Póster oficial
📍 History
Un torpedo nuclear capaz de provocar una destrucción comparable a Hiroshima, un rescate guiado por un código basado en campos de golf y murciélagos convertidos en bombas incendiarias: la nueva temporada revela más operaciones que por décadas se mantuvieron en secreto y que documentos desclasificados o descubrimientos inesperados permitieron sacar a la luz.
HISTORY estrena en septiembre la segunda temporada de “EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY”, la serie documental conducida y producida por el actor ganador de dos Globos de Oro, David Duchovny (The X-Files, Californication), que revela algunas de las operaciones gubernamentales más secretas, insólitas y sorprendentes de la historia a partir de documentos e información que durante décadas permanecieron fuera del alcance público.
Lejos de las teorías conspirativas, la producción reconstruye hechos reales que alguna vez estuvieron clasificados y expone las decisiones, estrategias y proyectos desarrollados en secreto por gobiernos, fuerzas militares y agencias de inteligencia. Para Duchovny, allí reside uno de los grandes atractivos de la serie: mostrar cómo acontecimientos capaces de alterar el curso de la historia fueron, en definitiva, el resultado de decisiones humanas. “No se trata de conspiraciones falsas, ni de ningún tipo de conspiración. Es historia real a la que ahora tenemos acceso porque estos documentos fueron desclasificados después de varios años”, explicó Duchovny sobre el espíritu de la producción.
A través de material de archivo, recreaciones y entrevistas con historiadores, ex agentes de inteligencia, analistas militares, periodistas, ex funcionarios gubernamentales, científicos y especialistas en tecnología, “EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY” reconstruye las historias que durante años permanecieron escondidas detrás de documentos oficiales y secretos de Estado.
La nueva temporada llevará al público desde algunos de los momentos en que el planeta estuvo peligrosamente cerca de una guerra nuclear hasta operaciones militares que parecían imposibles, centros gubernamentales ocultos, experimentos realizados sobre poblaciones que desconocían estar siendo utilizadas como parte de una prueba, unidades clandestinas, códigos capaces de salvar vidas y armas tan extrañas que parecen surgidas de la ficción. Entre las historias aparecen trenes soviéticos camuflados capaces de lanzar misiles nucleares, un ejercicio de la OTAN que puso al Kremlin en alerta, un oficial soviético cuya decisión pudo haber evitado una guerra nuclear, un búnker gubernamental escondido bajo un exclusivo resort, un falso país recreado por la CIA para entrenar agentes, bacterias liberadas secretamente en el subte de Nueva York, murciélagos convertidos en bombas incendiarias y un proyecto estadounidense destinado a manipular las lluvias durante la guerra de Vietnam. Duchovny ya había manifestado su entusiasmo ante la posibilidad de profundizar estas historias en una segunda temporada. “Me resulta infinitamente fascinante ver la mezcla de locura y ambición que hay detrás de ellos”, señaló durante una conversación organizada por HISTORY con medios latinoamericanos.
El primer episodio, “Escapando del Armagedón”, revela algunos de los momentos en que el mundo estuvo peligrosamente cerca de una catástrofe nuclear. La serie descubre los trenes secretos con misiles que la Unión Soviética hizo circular durante años camuflados para pasar inadvertidos en su red ferroviaria y el “Avión del Juicio Final”, un centro de comando aéreo estadounidense diseñado para garantizar la continuidad del gobierno y las operaciones militares en caso de una guerra nuclear. También reconstruye dos episodios en los que una decisión pudo cambiar el destino del planeta: durante la Crisis de los Misiles en Cuba, el oficial soviético Vasily Arkhipov se negó a autorizar el lanzamiento de un torpedo nuclear desde el submarino B-59, capaz de causar una destrucción equiparable a la de Hiroshima; mientras que en 1983 el ejercicio Able Archer de la OTAN fue interpretado por Moscú como la posible antesala de un ataque real, llevando al alto mando soviético a refugiarse en búnkeres y a preparar aviones con armas nucleares.
Los lugares destinados a proteger algunos de los secretos más sensibles del poder serán el eje de los capítulos “Sitios ultrasecretos” y ”Secretos enterrados” Entre ellos aparece el gigantesco búnker construido en plena Guerra Fría debajo del lujoso hotel Greenbrier, en West Virginia, destinado a albergar a más de mil funcionarios y permitir que el Congreso estadounidense continuara funcionando ante un ataque nuclear. Oculto bajo una ampliación del hotel para no despertar sospechas, el complejo contaba con 153 habitaciones distribuidas en más de 10.000 metros cuadrados y permaneció secreto hasta que una investigación periodística reveló su existencia en 1992.
La serie también ingresa en Camp Peary, una antigua base naval de 9.000 acres —más de la mitad de la superficie de Manhattan— que la CIA transformó en una verdadera “universidad del espionaje”, conocida por sus agentes como The Farm, donde generaciones de espías se han entrenado en un entorno preparado para simular situaciones de la vida real antes de salir al campo y que continúa funcionando como centro de entrenamiento de la agencia hasta la actualidad. Además, la serie recupera la extraordinaria Operación Tracer, el plan británico para encerrar a seis hombres dentro de la roca de Gibraltar si el territorio caía en manos nazis: la entrada sería tapiada y sus integrantes permanecerían allí espiando al enemigo y transmitiendo información a Gran Bretaña, sin posibilidad de salir. Incluso se reservó un espacio dentro del refugio para enterrar a quienes murieran durante la misión. El plan nunca llegó a activarse y permaneció en secreto durante 50 años, hasta que en 1997 un grupo de espeleólogos descubrió accidentalmente el búnker sellado.
Entre los secretos enterrados también aparece el Proyecto Dribble, un experimento de 1964 con el que Estados Unidos detonó una bomba nuclear a unos 450 metros bajo un bosque de Mississippi para comprobar si una explosión atómica subterránea podía ocultarse y determinar así si la Unión Soviética podía realizar pruebas clandestinas sin ser detectada. La detonación levantó el terreno, provocó el colapso de pequeñas construcciones y graves daños en viviendas, y generó ondas sísmicas que llegaron a ser detectadas en Finlandia, demostrando que una prueba semejante difícilmente podría permanecer oculta. Finalmente, el episodio revela una inquietante prueba de 1966 en el subte de Nueva York, donde 21 científicos del Ejército, haciéndose pasar por pasajeros comunes, liberaron bacterias consideradas inofensivas mediante bombitas de luz ocultas en bolsas de papel, sin informar a los pasajeros, las autoridades locales ni siquiera a la policía de tránsito. El experimento habría expuesto a más de un millón de personas y, años después, se conocería que la bacteria utilizada no era tan inocua como se creía.
Las misiones realizadas desde las sombras toman protagonismo en “Operaciones encubiertas” y “Unidades secretas”, que exploran sabotajes, operaciones detrás de las líneas enemigas y cuerpos clandestinos creados para asumir tareas que las fuerzas convencionales no podían ejecutar. Entre estas historias aparece la del joven aristócrata francés Robert de La Rochefoucauld, reclutado durante la Segunda Guerra Mundial para sabotear una fábrica de municiones alemana y que logró introducir los explosivos ocultos dentro de baguettes especialmente preparadas, colocando ocho cargas antes de destruir la planta en vísperas del Día D. La verdadera historia de esta audaz operación permaneció oculta durante décadas y recién salió a la luz en 2017. La serie también revela las operaciones de Red Cell, una unidad creada para poner a prueba desde adentro la seguridad militar estadounidense y que llegó a infiltrarse en la base donde se encontraba el Air Force One, colocar explosivos falsos en cazas F-18 y acercar al avión presidencial un vehículo cargado con falsas bombas sin ser detenida. Y reconstruye la misión de los Alamo Scouts, una unidad secreta de reconocimiento que se infiltró detrás de las líneas japonesas en Filipinas para obtener la información necesaria para el rescate de unos 500 prisioneros aliados en Cabanatuan, liberados en menos de 30 minutos. Sus operaciones permanecieron ocultas durante más de cuarenta años, hasta que sus registros fueron desclasificados por El Ejército de los Estados Unidos en 1986.
El episodio “Descifrando códigos” recupera operaciones en las que transmitir un mensaje sin que el enemigo pudiera comprenderlo significaba la diferencia entre la vida y la muerte. Uno de los casos sigue al aviador estadounidense Gene Hambleton, cuyo avión fue derribado en Vietnam en 1972. Hambleton logró eyectarse en paracaídas, pero quedó aislado en territorio enemigo y comenzó entonces una compleja operación para rescatarlo. Como las fuerzas norvietnamitas podían interceptar las comunicaciones, sus rescatistas aprovecharon el profundo conocimiento que Hambleton tenía de distintos campos de golf gracias a su afición por este deporte para idear una ruta de escape codificada: cada uno de los nueve tramos correspondía a la distancia y dirección de un hoyo de un campo que él conocía de memoria, información que debía reconstruir mientras avanzaba de noche hasta el punto de rescate.
Este capítulo también recupera el aporte de los Navajo Code Talkers durante la Segunda Guerra Mundial, capaces de transmitir en su lengua mensajes que las fuerzas japonesas nunca lograron descifrar: durante una batalla en Guadalcanal, una comunicación que mediante los códigos militares convencionales habría demorado 30 minutos fue transmitida y recibida en apenas 20 segundos. Y además, el episodio revela el ingenioso método desarrollado por el prisionero estadounidense Jeremiah Denton en Vietnam: cuando sus captores impidieron la comunicación mediante golpes en las paredes, ideó un nuevo código basado en tosidos y aspiraciones nasales, sonidos que podían confundirse con los problemas respiratorios habituales entre los detenidos y que, combinados mediante una cuadrícula, les permitían deletrear mensajes completos sin ser descubiertos.
Otros episodios muestran hasta dónde podían llegar la ciencia y la inventiva cuando eran puestas al servicio de objetivos militares. “Experimentos extraordinarios” aborda pruebas nucleares realizadas en el espacio, agentes químicos liberados sobre ciudades estadounidenses y proyectos científicos secretos de la Unión Soviética. Por su parte, “Armas insólitas” recorre ideas que parecen imposibles, pero llegaron a desarrollarse: durante la Segunda Guerra Mundial, el dentista Lytle S. Adams logró que el propio Franklin D. Roosevelt autorizara estudiar un plan para atacar Japón con murciélagos vivos equipados con pequeñas bombas incendiarias, que debían refugiarse en áticos, aleros y grietas de las ciudades antes de que los dispositivos se activaran. Bautizado Proyecto X-Ray, el experimento llegó a ponerse a prueba y, en uno de sus ensayos, los animales terminaron incendiando accidentalmente un hangar en uso y el vehículo oficial de un general. Décadas después, durante la guerra de Vietnam, la secreta Operación Popeye utilizó yoduro de plata para modificar las lluvias sobre la ruta Ho Chi Minh e intentar inundar los caminos utilizados para transportar hombres y suministros. El proyecto se desarrolló sin conocimiento del Congreso estadounidense y, según el episodio, llegó a incrementar las precipitaciones hasta un 30 %, provocando inundaciones y demoras en los convoyes.
El engaño se convertirá en protagonista con el estreno del capítulo “Humo y espejos”, que reconstruye sofisticadas operaciones diseñadas para hacer creer al enemigo una realidad completamente falsa. Entre ellas se encuentra la célebre Operación Mincemeat, para la cual la inteligencia británica colocó sobre un cadáver documentos cuidadosamente preparados para convencer a los nazis de que los Aliados atacarían un lugar diferente de Sicilia. El episodio también revela cómo la CIA utilizó una aerolínea que, bajo la apariencia de una compañía comercial que transportaba pasajeros por Asia, realizaba cientos de misiones encubiertas para Estados Unidos. Y recupera la historia de la espía soviética Ursula Kuczynski, quien llevaba la apariencia de una tranquila vida familiar en Inglaterra mientras su verdadera misión era robar los secretos del proyecto angloestadounidense de la bomba atómica y enviarlos a Stalin.
Finalmente, “Extracciones extremas” reúne rescates y fugas cuya ejecución parece propia de una película de acción. Entre ellos, la Operación Halyard, desplegada en la Yugoslavia ocupada por los nazis, donde habitantes locales y agentes estadounidenses debieron construir a mano una pista clandestina en medio del bosque, sin maquinaria ni electricidad, para evacuar a aviadores derribados. Al finalizar la misión, más de 500 hombres habían sido rescatados, convirtiendo a la Operación Halyard en la mayor operación de rescate de aviadores derribados detrás de líneas enemigas de la historia. La serie también reconstruye la audaz maniobra de 50 comandos británicos del SAS (Special Air Service) que tomaron un tren de pasajeros y desviaron su recorrido para llegar hasta un campo de prisioneros; la extracción desde una zona de combate africana de un helicóptero soviético de 21 metros de largo y de nueve toneladas, que debió ser transportado colgado debajo de otro helicóptero; y una misión en Panamá en 1989 para liberar a Kurt Muse, un exsoldado estadounidense encarcelado por el régimen de Manuel Noriega, cuyas fuerzas tenían órdenes de ejecutarlo si Estados Unidos iniciaba una invasión. Delta Force, una unidad de élite del Ejército estadounidense, disponía de apenas una hora para sacarlo antes del comienzo del ataque y, una vez dentro de la prisión, logró liberarlo y salir con él en solo seis minutos.
“EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY” es una producción de Nutopia, en asociación con GroupM Motion Entertainment, para HISTORY. A lo largo de sus episodios, la serie recupera historias que durante décadas permanecieron ocultas para revelar hasta dónde fueron capaces de llegar gobiernos, agencias de inteligencia y fuerzas militares para alcanzar sus objetivos y proteger sus secretos.
